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Unity Dorado
Salto en fe
¡El domingo, 22 de enero de 2006, fue un día imprevisto y maravilloso para nuestra congregación Unity Dorado! Veamos lo que ocurrió.
Un compañero caminaba de prisa hacia un cajero ATH a obtener dinero para ofrendar durante el servicio. Sabía que el tiempo le daba justo para regresar a tiempo y cumplir con sus responsabilidades en la iglesia. Un rótulo frente a un solar de esquina, a un bloque de distancia, provocó la urgencia de desviar su ruta para mirar el número telefónico del corredor de bienes raíces escrito bajo el “Se Vende”. No pudo contener el impulso urgente de tomar el teléfono celular y llamar. Así escuchó la voz de una niña quien le contestó en tono angelical: “Hola, ¿quiere hablar con mi mamá?.”
Regresó a la iglesia con minutos de retrazo, sin dinero para ofrendar pero con una alegría contagiosa. No podía creer que la propiedad que le interesó cuatro años atrás, sin lograr hablar con el dueño, ahora estuviese en venta. Tampoco imaginó lo que el día le reservaba.
Al terminar el servicio la congregación interactuó, como de costumbre, y se acercó al espacio reservado a los niños y niñas motivando la aceleración del proceso infantil. “¡Que falta nos hace el espacio para los niños y el salón de oración! También necesitamos sitio para ensayos del coro, reuniones de junta, clases para capacitar a la congregación, y algo de estacionamiento”, pensó en su corazón. El llamado “reunión de junta, señoras y señores”, escuchó con sorpresa. No lo podía creer.
Esperó pacientemente hasta que la presidenta de la junta anunció “asuntos nuevos”. Este era el momento, ahora o nunca. Pidió permiso para dirigirse al grupo y expuso, con palabras que brotaron de sus labios sin esfuerzo, la oportunidad única de adquirir el solar ahora. La junta acogió sus ideas pero no contaban con dinero para ese propósito. Algo le movió a sacar su chequera y escribir un cheque por $100.00, “ahora hay fondo semilla pro-solar”, dijo con voz entrecortada por la pasión. “Tal vez podamos hacer una opción con $1,000.00”, dijo la presidenta. Llamamos y quedamos asombrados por la receptividad que escuchamos del otro extremo de la línea telefónica: “eso es muy poco para ‘opcionar’ algo que vale $125,000.00, pero podemos reunirnos”.
La “semilla pro-solar” produjo mil dólares, la oración de junta logró la opción por treinta días y tenemos personas comprometidas orando y aportando. ¿Quién nos mete en tal proyecto ambicioso para una congregación pequeña? Lo cierto es que en los negocios del Padre/Madre Dios es apremiante estar y no tendremos obstáculos que resistan la oración de fe.
Unámonos al grupo “Semillas de fe” y demos el salto de congregación hacia lo desconocido; hacia la dimensión divina donde la lógica es inoperante. Sólo tenemos que decir: “sí, cuenten conmigo”. Tal vez lo único que podamos aportar hoy es oración; hagámosla de la manera en que el Espíritu Santo nos mueva, pero hagamos algo. ¡El momento es este, aquí y ahora!
Gracias Dios porque sentimos y reconocemos Tu presencia e inspiración en todo lo que pensamos, decimos y hacemos como congregación.
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