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Nuestro querido Evaristo Rojas Iglesias está de viaje al infinito.
Evaristo disfrutaba la poesía de Luis Llorens Torres, quien escribió el poema Madrugada que lee así: "Ya está el lucero del alba encimita del palmar, como horquilla de cristal en el moño de una palma. Hacia él vuela mi alma, buscándote en el vacío. Si también de tu bohío lo estuvieras tú mirando, ahora se estarían besando tu pensamiento y el mío."
En la noche, cuando miraremos la luna imaginaremos que es el lucero que Evaristo mira. Entonces diremos: "¡Hasta siempre, unidos en Dios, amigo Evaristo!". Nuestras oraciones de agradecimiento y reconocimiento a Dios por permitirnos disfrutar de Su amistad a través de Evaristo, es lo que él utiliza en su viaje de regreso a casa. Su esposa, sus hijos e hijas, sus nietos y nietas y sus hermanas reciben apoyo espiritual con nuestras oraciones individuales y congregacionales. ¡Gracias Padre/Madre Dios, porque somos uno en Ti!
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